
Audio Message in English
Maria Dorsey 05-06-2022
¿Debemos Todos Hablar En Lengua?
No, la lengua es un don dado por Dios y no un mandamiento o requisito en las Escrituras. Esto lo podemos comprobar cuando el Apóstol Pablo les escribe a los Corintios, acerca de la lengua y los dones espirituales; hay diversos dones y no todos tenemos el mismo don. Pablo prefiere que profeticemos, a todos los demás dones, pero si usted habla lengua, es una gran bendición dada por el Señor.
“Hablar en lenguas” se refiere a la práctica, principalmente dentro del cristianismo pentecostal y carismático, donde una persona habla en un idioma que no ha aprendido, a menudo como evidencia del bautismo en el Espíritu Santo o como un don espiritual.
En la Biblia, se describe como la capacidad de hablar en lengua extraña sin haberlo estudiado, como ocurrió en Pentecostés. Algunos creen que es una forma de comunicación con Dios, mientras que otros lo consideran una señal para los no creyentes o una herramienta para la edificación personal y comunitaria.
La lengua es bella ya que es la lengua que habla el Señor. Ahora, hermanos, cuando uno habla lengua no habla al hombre, sino a Dios, pues nadie lo entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.

Cuando en una congregación se está hablando “Lengua” siempre tiene que haber uno que interprete la “Lengua extraña” o sea como dice Pablo todo hay que hacerlo en orden, ya que si llega un inconverso o incrédulo al Templo y todos están hablando “Lengua extraña” a la misma vez, esta persona va a decir: “Estos están Locos” ya que ellos no tienen el entendimiento. Aleluya.

El término “hablar en lenguas” se encuentra en el libro de los Hechos de los Apóstoles, donde se describe cómo los discípulos hablaron en diferentes idiomas en el día de Pentecostés, permitiendo que personas de diversas naciones los entendieran.

Evidencia Del bautismo En El Espíritu:
En algunas tradiciones, hablar en lenguas se ve como una evidencia inicial de haber recibido el bautismo en el Espíritu Santo.
Dos Perspectivas Principales:
Lenguas Como Señal: Algunos creen que hablar en lenguas es una señal para los no creyentes, como se ve en el pasaje de 1 Corintios 14:22, “Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes“, donde se menciona que “si toda la iglesia se reúne y todos hablan en lenguas, y entran algunos que no entienden o no creen, ¿no dirán que están locos?”.
Lenguas para Edificación: Otros creen que hablar en lenguas es para la edificación personal y comunitaria, especialmente cuando se interpreta.
1 Corintios 12:10
A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

1 Corintios 13:1,8
Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.
Interpretación:
La Biblia, en 1 Corintios 14:27-28, también menciona la importancia de la interpretación cuando se habla en lenguas, para que la congregación pueda entender el mensaje.
Debate Teológico:
Existe un debate dentro del cristianismo sobre la validez y la necesidad de hablar en lenguas, con diferentes opiniones sobre si es una práctica necesaria para la salvación o si es un don que solo algunos reciben.

Experiencia Personal:
La experiencia de hablar en lenguas varía entre individuos, y algunos la describen como una experiencia mística o una conexión más profunda con Dios, mientras que otros pueden tener dificultades para entenderla o aceptarla.

1 Corintios 14:1-40
Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación. Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina? Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara? Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla? Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire. Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí. Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. Porque si bendices solo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? Pues no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado. Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida. Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar. En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor. Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes. Sí, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos? Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros. ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación. Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno intérprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios. Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos, porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación. ¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o solo a vosotros ha llegado? Si alguno se cree profeta o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. Más el que ignora, ignore. Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis hablar lenguas; pero hágase todo decentemente y con orden.
Glorias, y Alabanzas Al Dios De Israel, El Eterno y Soberano Nuestro. Maranata.

