“Gino Bartali: El Ciclista Que Arriesgó Su Vida Para Salvar A Familias Judías” “Gino Bartali: The Cyclist Who Risked His Life To Save Jewish Families”

Maria Dorsey 📖 Gabriela Ramie 08-29-2026

Gino Bartali, un famoso ciclista italiano cuya historia es extraordinaria.

Bartali fue campeón del Tour de Francia en 1938 y 1948, además de ganar tres veces el Giro de Italia.

Sin embargo, su victoria más importante no ocurrió en una competencia, sino durante la Segunda Guerra Mundial.

Entre 1943 y 1944, cuando los nazis ocuparon parte de Italia y perseguían a los judíos, Bartali colaboró secretamente con una red de rescate dirigida por los religiosos italianos.

Elia Ángelo Dalla Costa, cardenal y arzobispo de Florencia, conocía personalmente a Gino Bartali: había celebrado su matrimonio y mantenía una estrecha relación con él. Después de la ocupación alemana de Italia en septiembre de 1943, lo mandó a llamar y le pidió que colaborara con la red clandestina que protegía a los judíos perseguidos.

Frase di Gino Bartali: “Il coraggio non si insegna, si pedala.” “El coraje no se enseña, se pedalea.”  

Esta expresión es un proverbio motivador que destaca que la valentía, la resiliencia y la fortaleza no pueden aprenderse en un libro ni explicarse por medio de un maestro; solo pueden desarrollarse a través de la acción y la experiencia en el mundo real.  

La red había sido iniciada por el rabino Nathan Cassuto y el cardenal Dalla Costa, se unió a ella y ayudó a organizarla. Bartali aceptó convertirse en mensajero secreto. Su misión consistía en transportar fotografías de familias judías, documentos de identidad falsificados, papeles necesarios para ayudarlos a escapar o esconderse y comunicaciones ocultas dentro de su bicicleta.

¿Sabían qué?

Los franciscanos de Asís participaron activamente, pero hay una precisión histórica importante: ellos organizaban la obtención y distribución de las identidades falsas, mientras que quienes fabricaban físicamente muchos de los documentos eran Luigi Brizi y su hijo Trento, propietarios de una imprenta.

El proceso funcionaba aproximadamente así:

El obispo de Asís, Giuseppe Placido Nicolini, dirigía secretamente la red.

El franciscano Rufino Niccacci, guardián del monasterio de San Damián, encontraba refugios para los judíos y gestionaba identidades falsas.

El sacerdote Aldo Brunacci coordinaba parte de las comunicaciones y los escondites.

Luigi y Trento Brizi imprimían y falsificaban las tarjetas de identidad y las cartillas de racionamiento.

Gino Bartali transportaba fotografías, documentos y comunicaciones escondidos dentro de su bicicleta.

Padre e hijo llegaron a preparar más de 5.000 documentos falsificados, utilizando sellos especiales fabricados clandestinamente.

Por eso, una redacción históricamente más exacta sería:

Los religiosos franciscanos de Asís ayudaban a conseguir identidades falsas y escondían a las familias judías en monasterios y conventos. Los documentos eran impresos clandestinamente por Luigi Brizi y su hijo Trento, mientras Gino Bartali colaboraba transportando fotografías y papeles secretos dentro de su bicicleta.

Toda esta operación fue conocida como la Red Clandestina de Asís, que protegió aproximadamente a 300 judíos durante la ocupación nazi. Yad Vashem.

Bartali aprovechaba que podía recorrer grandes distancias alegando que estaba entrenando y llevaba dentro del cuadro, el manubrio y otras partes de su bicicleta:

Cuando los soldados lo detenían, Bartali les pedía que no tocaran ni desmontaran la bicicleta porque estaba “calibrada especialmente para competir”. Su fama como campeón ayudaba a evitar inspecciones minuciosas.

También existe el testimonio de que escondió en Florencia a la familia judía Goldenberg, protegiéndola de la deportación. Sus actividades ayudaron a la red clandestina que salvó a cientos de judíos, aunque no es posible atribuirle personalmente una cifra exacta.

Bartali guardó silencio incluso después de terminar la guerra. Cuando su hijo le preguntó por qué no hablaba de lo que había hecho, expresó una idea preciosa:

“El bien se hace, pero no se dice. Algunas medallas se llevan en el alma, no en la chaqueta.”

Conclusión:

 En 1943, el cardenal Elia Dalla Costa, arzobispo de Florencia y amigo personal de Gino Bartali, le pidió que colaborara con una red clandestina dedicada a salvar a los judíos perseguidos por los nazis. Bartali aceptó sin vacilar y utilizó su bicicleta para transportar secretamente documentos falsificados entre diferentes ciudades italianas.

El Cardenal Dalla Costa fue reconocido por Yad Vashem como Justo entre las Naciones en el 2012; Bartali recibió el mismo reconocimiento en el 2013. Yad Vashem y el Museo del Holocausto de Estados Unidos confirman esta relación y estos reconocimientos.

Esta es una historia maravillosa que refleja el valor, la humildad y el amor al prójimo.

Proverbios 24:11:

“Libra a los que son llevados a la muerte; salva a los que están en peligro de muerte.”

Glorias y alabanzas al Dios de Israel, el Eterno y soberano nuestro. ¡Maranata! “Amén; sí, ven, Señor Jesús.” — Apocalipsis 22:20.

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