¿Por Qué Noe Maldice A Canaán? Why Does Noah Curse Canaan?

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Maria Dorsey 📖 Gabriela Ramie 09-15-2022

“Este tema en las Escrituras es de gran importancia, pues es necesario considerar que las costumbres judaicas desempeñan un papel fundamental en esta historia.”

La historia de Sem, Cam y Jafet.

“En la cultura judía, ver la desnudez de una persona era algo muy serio, especialmente cuando se trataba del padre o de la madre. En este relato vemos cómo Cam deshonra a su padre al contemplar su desnudez mientras estaba embriagado. Como consecuencia, Noé pronuncia una maldición que recae sobre su descendencia a través de Canaán. De esta manera, los cananeos —descendientes de Cam por medio de Canaán— llegarían a quedar sometidos a los descendientes de Sem.”

Génesis 9:20-25

Después comenzó Noé a labrar la tierra y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa y la pusieron sobre sus propios hombros y, andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre. Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven, y dijo: Maldito sea Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos.

¿Por qué Noé maldijo a Canaán cuando fue Cam quien lo vio desnudo? ¿Por qué Noé se enojó tanto porque Cam lo vio desnudo?

Génesis 9:1

Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra. 

La respuesta está muy clara: Noé no pudo maldecir algo que Dios bendijo. Y Cam fue bendecido por Dios, así como lo fue Noé. “Por lo tanto, la maldición debía caer sobre su hijo Canaán y no directamente sobre Cam.”

Génesis 12:3

Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Números 23:10

Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces. 

Balac y Balaam

“Aquí vemos cómo Dios bendijo al pueblo de Israel y por esa razón Balaam no pudo maldecirlo, pues Dios ya había declarado su bendición sobre ellos.”

La Biblia muestra varias razones por las cuales Israel fue bendecido por Dios y por qué ninguna maldición humana podía prevalecer contra el pueblo de Israel, o lo que Dios bendice.  

Dios bendijo a Israel desde Abraham. La bendición comenzó cuando Dios hizo un pacto con Abraham.

Génesis 12:2–3
Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Esto significa que la bendición sobre Israel no vino de los hombres, sino directamente de Dios. Por eso nadie podía quitarla.  Dios mismo declaró que Israel era bendito cuando el rey Balac quiso que Balaam maldijera a Israel; Dios no lo permitió.

Números 23:8.

¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo?

¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado?

Balaam entendió algo importante: si Dios no maldice, ningún hombre puede hacerlo.

No había maldición ni hechicería contra Israel y Balaam lo dijo claramente.

Números 23:23.
“Porque contra Jacob no hay agüero ni adivinación contra Israel.”

Esto significa que ni brujería, ni maldiciones, ni hechicería podían afectar al pueblo mientras Dios los protegía, ya que había bendición. Y Dios habitaba en medio de ellos; la protección venía de la presencia de Dios.

Lo que Dios bendice nadie lo puede cambiar, Balaam lo declaró finalmente en:

Números 23:20
“He aquí, he recibido orden de bendecir; Él dio bendición y no podré revocarla.”

Es decir, cuando Dios bendice, ningún ser humano puede anular esa bendición.

¿En la Biblia qué significa “ver la desnudez”? Si leemos el libro de Levítico, aparece más de 30 veces esta frase y es empleada para referirse a las relaciones sexuales de las personas.

Levítico 20:11

Cualquiera que yaciere con la mujer de su padre, la desnudez de su padre descubrió; ambos han de ser muertos; su sangre será sobre ellos.

Independientemente de lo que sucedió entre Cam y Noé, la Biblia no responde específicamente a esta pregunta. Cam era el hijo menor de Noé y Canaán era el hijo menor de Cam.

Génesis 10:1,6

Estas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a quienes les nacieron hijos después del diluvio. Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán.

Otra posibilidad es que Cam vio la condición de su padre y no hizo nada al respecto, excepto decirles a sus hermanos.

Mientras algunos piensan que Cam miró a Noé en forma pecaminosa o que Cam hizo algo perverso, la Biblia sugiere que el error fue la reacción burlesca de Cam al contarle a sus hermanos. En vez de respetar a su padre, parece que Cam disfrutó aquella falta de dignidad en Noé y la compartió con sus hermanos haciendo burlas.

Recordemos que en las Escrituras se observan diferentes tipos de maldiciones.

La que observamos en este pasaje parece ser una profecía sobre la maldición de los hijos de Canaán.

Si leemos en Deuteronomio 27:12-26, podemos observar que estas maldiciones no son profecías sino mandatos o advertencias contra la desobediencia.

Deuteronomio 27:12-26

Y mandó Moisés al pueblo en aquel día, diciendo: Cuando hayas pasado el Jordán, estos estarán sobre el monte Gerizim para bendecir al pueblo: Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín. Y estos estarán sobre el monte Ebal para pronunciar la maldición: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí. Y hablarán los levitas, y dirán a todo varón de Israel en alta voz: Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén. Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el que redujere el límite de su prójimo. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el que pervirtiere el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el que se acostare con la mujer de su padre, por cuanto descubrió el regazo de su padre. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el que se ayuntare con cualquier bestia. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el que se acostare con su hermana, hija de su padre, o hija de su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el que se acostare con su suegra. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el que hiriere a su prójimo ocultamente. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el que recibiere soborno para quitar la vida al inocente. Y dirá todo el pueblo: Amén. Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.

Muchas veces, al leer las historias de la Biblia, nos sorprendemos de que ciertos temas aparezcan en las Escrituras. Sin embargo, la Biblia no se avergüenza ni oculta los pecados de sus personajes principales. Al contrario, los presenta con honestidad y, en muchos casos, también revela las motivaciones que hubo detrás de sus acciones.

En la Biblia vemos cómo los seres humanos cometen errores y cómo esas acciones quedan registradas para siempre en las Escrituras. Estos relatos no están allí para glorificar el pecado, sino para servirnos de enseñanza. A través de ellos aprendemos que, según las decisiones que una persona toma, puede haber consecuencias de castigo o experiencias de redención. También nos recuerdan que los hombres y mujeres de la Biblia eran personas como nosotros, con fortalezas y debilidades. No eran perfectos porque el único perfecto es Dios.

Por ejemplo, Noé se embriagó, Moisés mató a un hombre, David cometió adulterio y conspiró para matar a Urías, y Pablo (antes llamado Saulo) persiguió a la iglesia. Aun así, Dios utilizó a estos hombres de manera poderosa para cumplir sus propósitos. Esta es una gran lección para todos nosotros: todos pecamos y cometemos errores, pero el Dios que usó a Noé, Moisés, David y Pablo es el mismo Dios en quien los cristianos creemos y a quien seguimos hoy. Él puede usarnos de manera poderosa a pesar de nuestras debilidades si así lo desea.

Un claro ejemplo de esta realidad lo encontramos en la historia del rey David y Betsabé.

Rey David y Betsabé

2 Samuel 11:3-5

Envío a David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundiciay se volvió a su casa. Y concibió la mujer y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta.

También sabemos por las Escrituras que Dios es totalmente capaz de predecir el futuro.

Isaías 46:10

Que anuncio lo porvenir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero.

De hecho, cuando las profecías vienen de Dios, podemos estar seguros de que van a pasar, ya que Él nunca se equivoca.

Isaías 46:11

Que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé y lo haré venir; lo he pensado y también lo haré.

Las palabras de Noé se cumplieron; como leemos, muchos descendientes de Canaán fueron exterminados o sometidos por Israel (descendientes de Sem) durante la época de Josué , los Jueces y más tarde por el rey Salomón.

Una posible pista sobre la burla de Cam hacia su padre puede ser la palabra hebrea usada en Génesis 9:22 (la raíz es ra’ah) que significa “ver”, pero por lo general tiene una connotación de sentir o percibir. La misma palabra es usada para nombrar aves de rapiña que usan la visión para cazar (Deuteronomio 14:13).

Otro punto en contra de Cam es que él observó la desnudez de su padre, pero sus hermanos buscaron no hacerlo.  Si Cam por accidente hubiera visto a Noé desnudo y lo hubiera tapado en ese momento (como todo buen hijo hubiera hecho), entonces no hubiera habido maldición.

Canaán no solo fue el padre de los cananeos, sino también de los de Sidón, de los amorreos, jebuseos y fenicios. Todos estos pueblos en algún punto de la historia pelearían contra los descendientes de Set y (en menor medida) Jafet, y se volverían sumamente idólatras.

Noé pudo estar denunciando en profecía todo esto, a partir de su fe en el único y verdadero Dios.

Cual sea la solución correcta, podemos confiar en que Dios tiene una razón (o razones) perfecta para inspirar a Noé a pronunciar estas palabras.

“La Escritura nos enseña claramente que cuando Dios bendice, nadie puede maldecir. Ningún hombre, ninguna palabra y ningún poder pueden anular lo que Dios ha declarado bendito. Esto se ve de manera especial en el pueblo de Israel, a quien Dios escogió y bendijo desde los días de Abraham. Por eso, cuando Balaam intentó maldecirlos, tuvo que reconocer que era imposible, porque Dios ya había puesto su bendición sobre ellos. También cuando Noé no pudo declarar maldición en contra de su hijo Cam.  Lo que Dios bendice permanece bendito, y ninguna persona tiene autoridad para cambiar o revocar lo que Dios ha determinado.”

Glorias y alabanzas al Dios de Israel, el Eterno y soberano nuestro. Maranata.

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