
Mensaje De Audio En Español
Audio Message in English
Maria Dorsey 📖 Gabriela Ramie 12-24-2022
En el libro Ezra 7:12 aparece un título muy interesante usado para un gobernante terrenal:
“Artajerjes, rey de reyes, a Esdras sacerdote, escriba erudito en la ley del Dios del cielo: Paz…” — Esdras 7:12.
Artajerjes I era rey del imperio aqueménida entre los años 465-424 A.C. Él era conocido principalmente por el sobrenombre de Longimano, que significa (mano larga) debido a que según Plutarco, su mano derecha era más larga que la izquierda.
Relación familiar: él era hijo del rey Jerjes I, también asociado al Asuero bíblico y nieto de Darío el Grande.
El hombre llamado “rey de reyes” en este pasaje fue Artajerjes I, rey del Imperio Persa. Este título era común entre los grandes emperadores del antiguo Oriente, especialmente los persas, porque gobernaban sobre muchos reyes y provincias sometidas a su autoridad. En otras palabras, era un título político y militar que indicaba supremacía sobre otros monarcas humanos.
Sin embargo, cuando la Biblia aplica el título “Rey de reyes” a Jesucristo, el significado es mucho más profundo y eterno. Jesús no es simplemente un gobernante humano sobre otros reyes terrenales; Él es el soberano absoluto sobre toda la creación, sobre los reyes de la tierra y sobre todo poder visible e invisible.
La Escritura declara acerca de Cristo: “…el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes y Señor de señores.” 1 Timoteo 6:15.

Y también, “En su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” Apocalipsis 19:16.
Existe una gran diferencia entre ambos usos del título. Artajerjes I recibió ese nombre por la extensión de su imperio terrenal y temporal. Pero Jesucristo posee ese título por derecho divino, eterno y universal. Los reyes de este mundo gobiernan por un tiempo; Cristo reina para siempre.
Este pasaje también nos recuerda cómo Dios puede usar incluso a reyes paganos para cumplir Sus propósitos. En Esdras 7, Artajerjes autorizó y apoyó el regreso y la restauración del pueblo judío y del templo en Jerusalén. Aunque era un rey gentil, Dios movió su corazón para favorecer a Israel y a Ezra.
Por eso, el título “rey de reyes” aplicado a hombres en la antigüedad era solo una sombra limitada del verdadero y eterno “Rey de reyes”: Jesucristo.
Glorias y alabanzas al Dios de Israel, el Eterno y soberano nuestro. Maranata.
