¿A Quién Le Entregó Abraham Los Diezmos? “Melquisedec” “To Whom Did Abraham Give The Tithes?” “Melchizedek”

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Maria Dorsey 📖 Gabriela Ramie 12-24-2022

Abraham le entregó los diezmos a Melquisedec.

Aquí se propone que Melquisedec es Jesucristo.

En el Salmo 110, un salmo mesiánico escrito por David (Mateo 22:43), se presenta a Melquisedec como un tipo de Cristo. Este tema se repite en el libro de Hebreos, donde tanto Melquisedec como Cristo son considerados reyes de justicia y paz.

Algunos proponen que Melquisedec fue realmente una aparición precarnada de Jesucristo o una cristofanía. Esta es una teoría posible, dado que Abraham ya había recibido antes una visita así. Considere Génesis 17 donde Abraham vio al Señor (el Dios Todopoderoso) y habló con Él en forma humana, dándole el pacto.

Hebreos 6:20 dice: Donde “Jesús” entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”.

Esta palabra orden indicaría normalmente una sucesión de sacerdotes ocupando el cargo. Sin embargo, ninguno de ellos se menciona en el largo intervalo entre Melquisedec y Cristo, una anomalía que se puede resolver suponiendo que Melquisedec y Cristo son realmente la misma persona. De este modo, la palabra “orden” se le otorga eternamente a Él y solo a Él.

Hebreos 7:3 dice que Melquisedec era “Sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre”.

¿La pregunta es si el autor de Hebreos quiere decir esto en forma real o en sentido figurado?

Si la descripción de Hebreos es literal, entonces es realmente difícil ver cómo se podría aplicar apropiadamente a cualquier persona que no sea el Señor Jesucristo. Ningún rey meramente terrenal “permanece sacerdote para siempre”, y ningún ser humano es “sin padre y sin madre”.

Si Génesis 14 describe una teofanía, entonces Dios el Hijo vino a darle a Abraham Su bendición:

 

Génesis 14: 17-19.  Apareciendo como rey de justicia: “Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: “Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra.”

 Apocalipsis 19: 11,16. Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

Principe de paz: Isaías 9: 6. Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Y el mediador entre Dios y los hombres.

1 Timoteo 2: 5.“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”.

Si la descripción de Melquisedec es en sentido figurado, entonces los detalles de no tener genealogía, ni principio, ni fin y un ministerio incesante son simplemente declaraciones que acentúan la naturaleza misteriosa de la persona que se encontró con Abraham. En este caso, el silencio en el relato del Génesis con respecto a estos detalles es deliberado y sirve mucho mejor para vincular a Melquisedec con Cristo.

Génesis 14:18-20.Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.

Hebreos 7:2. A quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo, cuyo nombre significa primeramente Rey de Justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de Paz.

Pasajes clave donde se habla de Melquisedec:

Génesis 14:18-20: Melquisedec sale al encuentro de Abraham tras una batalla, ofreciendo pan y vino, y Abraham le da el diezmo de todo.

Salmo 110:4: Profecía mesiánica donde Dios jura que el Mesías será “sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”.

Hebreos 5, 6 y 7 (Nuevo Testamento): Explica que Melquisedec es superior al sacerdocio levítico, destacando que no tiene genealogía conocida (“sin padre ni madre”) y es semejante al Hijo de Dios.

Hebreo 5:5-10. Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec. Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.

Hebreos 6:20. Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.”

Hebreos 7:1-28. “Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz;sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Considerad, pues, cuán grande era este, a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín. Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque estos también hayan salido de los lomos de Abraham. Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quienes se da testimonio de que vive. Y por decirlo así, Abraham pagó el diezmo también a Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro. Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley; y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible. Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec. Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios. Y esto no fue hecho sin juramento;porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero este, con el juramento del que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec. Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar;más este, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre.

En conclusión, Melquisedec es descrito como el “rey de justicia” (significado de su nombre) y “rey de paz” (rey de Salem). Se le considera un tipo o figura de Jesucristo por combinar el oficio de rey y sacerdote eternamente.

Glorias y alabanzas al Dios de Israel, el Eterno y soberano nuestro. Maranata.

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