
Mensaje De Audio En Español
Audio Message in English
Maria Dorsey 📖 Gabriela Ramie 12-24-2022
¿Por qué Aaron hizo un becerro de oro en el desierto sabiendo que eso era abominación ante Jehová?
Aunque Aarón sabía que la idolatría era una abominación delante de Dios, cedió ante la presión y el temor del pueblo mientras Moisés permanecía en el monte Sinaí. Los israelitas, impacientes y llenos de incertidumbre, comenzaron a exigir un dios visible que los guiara, olvidando rápidamente los milagros que Jehová había hecho al sacarlos de Egipto. En lugar de mantenerse firme en obediencia, Aarón permitió que el miedo a la multitud y la debilidad espiritual dominaran su juicio. Reunió el oro del pueblo y formó un becerro, símbolo que muchos relacionaban con las deidades egipcias y con la adoración pagana. Este acto reveló cómo el corazón humano puede apartarse de Dios cuando pierde la fe y busca sustituir la presencia invisible de Dios por algo material y visible. El becerro de oro no solo fue un ídolo de metal, sino una muestra de rebelión, impaciencia y falta de confianza en el Señor, provocando la ira de Dios porque el pueblo cambió la gloria del Dios verdadero por una imagen hecha por manos humanas.

Éxodo 32:1-4.
Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.


En el relato del becerro de oro, Dios usa una expresión muy fuerte cuando habla con Moisés. En vez de decir “mi pueblo”, le dice: “Anda, desciende, porque “tu pueblo” que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido.” — Éxodo 32:7.
Estas palabras muestran un tono de rechazo y desaprobación divina hacia la conducta de Israel. Dios estaba señalando la gravedad de la rebelión del pueblo, como diciendo: “Mira lo que ha hecho este pueblo.” Era una forma de expresar que, por su pecado e idolatría, se habían apartado de la comunión y obediencia al Señor. Más adelante, incluso Aarón intenta justificarse delante de Moisés diciendo que el pueblo estaba inclinado al mal (Éxodo 32:22). Todo esto revela cómo la idolatría rompió la relación espiritual que debían tener con Dios.
La razón principal por la que esa generación no entró en la Tierra Prometida fue su incredulidad, rebelión y continua desobediencia contra Dios, aun después de haber visto sus milagros en Egipto y en el desierto. El momento decisivo ocurrió cuando Moisés envió doce espías a reconocer la tierra de Canaán (Números 13–14). Diez de ellos trajeron un reporte lleno de miedo y desánimo, diciendo que los habitantes eran gigantes imposibles de vencer. El pueblo entonces comenzó a murmurar contra Dios, llorar, quejarse y hasta desear volver a Egipto. Solo Josué y Caleb confiaron plenamente en que Dios les daría la victoria.
Por causa de esa falta de fe, Dios declaró:
“No verán la tierra de la cual juré a sus padres.” — Números 14:23.
Y también dijo:
“En este desierto caerán vuestros cuerpos.” — Números 14:29.



Aquella generación quedó simbolizada como una generación incrédula y rebelde. Aunque salieron físicamente de Egipto, Egipto todavía permanecía en sus corazones. Vieron el poder de Dios abrir el Mar Rojo, enviar maná del cielo y guiarlos con la nube y el fuego, pero continuamente dudaban, murmuraban y se inclinaban hacia la idolatría.


Por eso vagaron cuarenta años en el desierto hasta que surgió una nueva generación que sí entró en la Tierra Prometida bajo el liderazgo de Josué.


Glorias y alabanzas al Dios de Israel, el Eterno y soberano nuestro. Maranata.
