¿Cuáles Eran Los Tres Requisitos Del Voto Nazareo? What Were The Three Requirements of The Nazirite Vow?

Mensaje De Audio En Español

Audio Message in English

Maria Dorsey 📖 Gabriela Ramie 01-12-2023

Números 6:2-6.

Habla a los hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Jehová, se abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidra, ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas. Todo el tiempo de su nazareato, de todo lo que se hace de la vid, desde los granillos hasta el hollejo, no comerá. Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza; hasta que sean cumplidos los días de su apartamiento a Jehová, será santo; dejará crecer su cabello. Todo el tiempo que se aparte para Jehová, no se acercará a persona muerta.

El Voto Nazareo: La Consagración Total A Dios.

Introducción:

A lo largo del Antiguo Testamento encontramos hombres y mujeres que decidieron dedicar un período especial de su vida por completo al servicio de Dios. Esta dedicación se conocía como el voto nazareo. La palabra hebrea nazir significa “separado”, “consagrado” o “apartado para Dios”. No era un llamado exclusivo para sacerdotes o levitas; cualquier israelita, hombre o mujer, podía hacer este voto voluntariamente como una expresión de entrega y consagración al Señor.

Aunque normalmente el voto era temporal, Dios escogió a algunos hombres para ser nazareos desde antes de nacer, como Sansón (Jueces 13:5) y, en cierto sentido, Juan el Bautista (Lucas 1:15).

¿Cuáles eran los tres requisitos?

1. No consumir ningún producto de la vid:

“Se abstendrá de vino y de sidra… ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas.” (Números 6:3-4).

El primer requisito consistía en abstenerse completamente de todo lo que proviniera de la vid. No solamente estaba prohibido beber vino; tampoco podía consumir jugo de uva, vinagre, uvas frescas, pasas, semillas o cáscaras.

Esta prohibición simbolizaba una vida de dominio propio y separación de los placeres comunes para concentrarse en Dios. El nazareo renunciaba voluntariamente a algo permitido para demostrar que su mayor satisfacción estaba en el Señor.

Aplicación:

El creyente también es llamado a vivir con dominio propio (Gálatas 5:22-23). Aunque hoy los cristianos no están bajo el voto nazareo, sí somos llamados a evitar todo aquello que pueda alejarnos de nuestra comunión con Dios.

2. No cortarse el cabello:

“Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza…” (Números 6:5).

El segundo requisito era dejar crecer el cabello durante todo el tiempo del voto.

El cabello largo era la señal externa de que aquella persona pertenecía de manera especial al Señor. Cada vez que alguien veía a un nazareo, podía reconocer que estaba viviendo bajo un compromiso especial con Dios.

Al finalizar el voto, el cabello era cortado y presentado como parte de la ceremonia de conclusión (Números 6:18).

Sansón y su cabello:

Muchas personas piensan que la fuerza de Sansón estaba en su cabello. Sin embargo, la Biblia nunca dice eso.

El cabello era simplemente la señal visible del pacto entre Sansón y Dios. Cuando Dalila permitió que le cortaran el cabello (Jueces 16), el problema no fue el corte en sí, sino que Sansón rompió el pacto de consagración. La fuerza provenía del Espíritu de Dios, no del cabello.

3. No tocar ningún cadáver:

“No se acercará a persona muerta.” (Números 6:6).

El tercer requisito era evitar toda contaminación ceremonial causada por un muerto, incluso si se trataba de su propio padre, madre, hermano o hermana (Números 6:7).

La muerte representaba las consecuencias del pecado. El nazareo debía permanecer apartado de toda impureza ceremonial para conservar su estado de consagración delante de Dios.

Si accidentalmente alguien moría cerca de él, debía purificarse y comenzar nuevamente los días de su voto (Números 6:9-12).

Aplicación: Hoy los creyentes somos llamados a apartarnos del pecado y vivir una vida santa.

Pedro escribió: “Sed santos, porque yo soy santo.” (1 Pedro 1:15-16).

¿Quiénes fueron nazareos?

La Biblia menciona varios personajes relacionados con el nazareato.

Sansón (Jueces 13:5), nazareo desde antes de nacer.

Samuel, cuya madre prometió que nunca pasaría navaja sobre su cabeza (1 Samuel 1:11), lo que muchos consideran una forma de consagración semejante al nazareato.

Juan el Bautista, quien debía abstenerse del vino desde el vientre de su madre (Lucas 1:15).

El apóstol Pablo, quien realizó un voto especial mencionado en Hechos 18:18 y posteriormente participó en los gastos de otros hombres que habían hecho un voto semejante (Hechos 21:23-26).

¿Era Jesús un nazareo?

Aquí existe una confusión frecuente.

Jesús fue llamado Nazareno porque creció en Nazaret (Mateo 2:23). Esto no significa que fuera nazareo.

De hecho, Jesús hizo cosas que un nazareo no podía hacer:

1- Bebió vino (Mateo 26:27-29).

2-Tocó muertos para resucitarlos (Marcos 5:41; Lucas 7:14).

3- No llevó el cabello como señal del voto nazareo.

Por lo tanto, Jesús era Nazareno (de Nazaret), pero no nazareo (bajo el voto de Números 6).

El verdadero significado espiritual:

El voto nazareo enseñaba que Dios merece una entrega completa. No era simplemente dejar de beber vino o dejar crecer el cabello; era una declaración pública de que Dios ocupaba el primer lugar en la vida de aquella persona.

En el Nuevo Testamento ya no estamos bajo este voto ceremonial. Sin embargo, el principio continúa vigente.

Pablo escribió: “Así que, hermanos, os ruego… que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios.” (Romanos 12:1).

Todos los creyentes somos llamados a vivir separados del pecado y dedicados al Señor, no mediante un voto externo, sino mediante una vida transformada por el Espíritu Santo.

Reflexión final:

El voto nazareo fue una expresión voluntaria de amor, obediencia y consagración a Dios. Sus tres requisitos, abstenerse de los productos de la vid, no cortarse el cabello y evitar toda contaminación por la muerte, simbolizaban una vida apartada para el Señor.

Aunque estas normas pertenecían al Antiguo Pacto, el llamado de Dios sigue siendo el mismo: que Su pueblo viva en santidad, fidelidad y obediencia. La verdadera consagración no se mide por la apariencia exterior, sino por un corazón completamente rendido a Dios.

“Sed santos, porque yo soy santo.” (1 Pedro 1:16).

Glorias y alabanzas al Dios de Israel, el Eterno y soberano nuestro. ¡Maranata! “Amén; sí, ven, Señor Jesús.” — Apocalipsis 22:20.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *