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Maria Dorsey 06-17-2022
Este artículo es muy importante, nuestro corazón, bíblicamente cuando hablamos del corazón no nos estamos refiriendo a nuestro órgano vital que tenemos en nuestro cuerpo como el músculo que bombea nuestra sangre y nos permite tener vida. Tampoco nos estamos refiriendo al romanticismo, o a las filósofas que siempre lo encuentran en libros poéticos.
La palabra corazón en hebreo es “Lev” este también es un nombre masculino de origen eslavo, que significa “León”. El origen de la palabra “Levítico”, “Lev” libro de la Biblia y del Torá en su forma abreviada.

Cuando hablamos de amor, todos nos imaginamos un corazón como símbolo; nuestro corazón no se parece en nada a esa imagen poética de años de popularidad.
Este símbolo no es un fenómeno moderno, ya que se han encontrado artefactos con imágenes de este símbolo con un origen de 3000 a.C.
Este símbolo evolucionó a partir de la representación de hojas, semillas o frutos de plantas.

La idea del hombre y la de su corazón fueron variando a lo largo del tiempo en la antigua Grecia. El hombre homérico (siglo VIII a.C.) era un compuesto de órganos casi independientes, una multiplicidad de entidades. Sus sentimientos y pasiones, impulsos externos, realidades externas al yo.
Había diferentes palabras que eran empleadas para referirse al corazón, ker, etor y kradie. Pero no significaban exactamente lo mismo, se referían a diferentes campos de fuerza en la región del corazón.
Autos era la entidad que abarcaba cuerpo y alma. Psyche, que más tarde significaría el alma tal como la concebimos, era entonces el principio vital que animaba al cuerpo.

Cuando llegaba la muerte, “Psyche” abandonaba al cuerpo que quedaba, entonces convertido en “soma“, cuerpo muerto, cadáver.
Se inició un movimiento filosófico que culminaría en Platón, con la visión de la existencia, de un alma y un cuerpo bien diferenciados. El alma, para Platón, era triple: el deseo radicaba en el bajo vientre, el pensamiento en el cerebro y la voluntad en el corazón.
Los órganos se convirtieron en metáforas y objeto de la conciencia. En esta época, cuando se decía “te quiero” en vez de la persona tocarse el corazón, se ponían la mano en el estómago para enseñar el símbolo del amor.


Y a lo largo de la historia diferentes órganos disputaron el lugar primordial. Así, para los sumerios el centro de la vida residía en el hígado, y lo mismo para los antiguos pobladores de Grecia.
Recordemos el mito de Prometeo, que encadenado por haber robado el fuego a los dioses fue condenado a que un buitre le devorara eternamente el hígado.
Alcmeón de Crotona (un pitagórico, autor de la primera disección científica de la que se tenga historia), e Hipócrates, en cambio, ubicaron en el cerebro el sostén de la existencia y la sede de la capacidad de pensar.
Aristóteles (siglo IV a.C.) fue el filósofo del corazón en la antigüedad. Creyó que el corazón era el origen de la sangre y de la vida, y que todos los órganos se formaban a partir del corazón. Según su doctrina, en él residían el alma y la inteligencia, y el alma gobernaba el cuerpo desde el corazón.
Ahora, después de descubrir los diferentes orígenes, físicos, espirituales y filosóficos del corazón, podemos basarnos y concentrarnos en lo que la Biblia tiene que decir sobre el corazón. La Biblia menciona la palabra “corazón” casi mil veces.
En particular, esto es lo que dice: el corazón es la parte espiritual de nosotros donde habitan nuestras emociones y deseos.
Todos tenemos un corazón, fíjense, Dios tiene emociones y deseos, también puede decirse que Él tiene un “corazón”.
Nosotros tenemos un corazón porque Dios tiene uno. Miren lo que dice las Escrituras acerca del Rey David, era un hombre “conforme al corazón de Dios”
Hechos 13:22
Quitado este, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.
En el versículo siguiente podemos observar cómo Dios establece y bendice al pueblo y sus líderes, los cuales conocen Su corazón.
1 Samuel 2:35
Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré una casa firme, y andará delante de mí ungido todos los días.
Jeremías 3:15
Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré una casa firme, y andará delante de mí ungido todos los días.
También tenemos una filosofía negativa de nuestro corazón. El corazón humano también puede ser engañoso y perverso.
Jeremías 17:9-10
Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
Observen cómo el versículo anterior habla del corazón entretejiendo la palabra “mente”.
En realidad, cuando hablamos del corazón refiriéndonos a emociones, se está refiriendo a nuestra mente.

En otras palabras, la caída en el Jardín del Edén nos afectó en el nivel más profundo; nuestra mente, emociones y deseos han sido manchados por el pecado, tal vez no entendemos nuestros propios corazones, pero Dios sí. Él “conoce los secretos del corazón”
Salmos 44:21
¿No demandaría Dios esto? Porque Él conoce los secretos del corazón.
1 Corintios 14:25
¿No demandaría Dios esto? Porque Él conoce los secretos del corazón.
¿Se dan cuenta? El corazón no es el lugar donde literalmente se guardan los secretos.
¿Dónde se guardan nuestras memorias? En el cerebro, el cual es nuestra computadora o ordenador.
Nuestro cerebro nos ordena: hagan esto, o lo otro, el corazón no tiene ese funcionamiento. Así, que cuando la Biblia nos habla del corazón en realidad se esta refiriendo al cerebro que es el piensa, el que ordena, el que hizo que Adán y Eva pecaran en el Edén.
Jeremías 17:10
Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
¿Se dan cuenta? Como en este versículo, el Señor pone estas dos frases juntas como sinónimos, cuando uno escribe en forma de enseñanza siempre tenemos que ajustarnos a la forma sencilla, en la cual el estudiante asimile mejor la lección.
¿No hablaba el Señor en parábolas? ¿Cuál fue esta razón? Bueno, Él hablaba en parábolas para poner la ilustración al nivel cultural de la persona, poniendo ejemplos fáciles de sus vidas cotidianas, así se les hacía fácil el entendimiento de lo que el Señor quería exponer.
La mente no está en un lugar físico y concreto, sino distribuida en una amplia red de relaciones que incluyen el cerebro, el conjunto del cuerpo y el mundo de nuestra experiencia. En todo caso, el azul del cielo surge del encuentro entre la luz atmosférica y tu mirada.
¿Saben? Nuestra mente-cerebro es lo que domina nuestro cuerpo.
Aquí les voy a mostrar 10 funcionamientos del cerebro para que distingan y observen la similitud y funciones entre el cerebro y cuando hablamos del corazón en forma espiritual. El cerebro es parte central del sistema nervioso de los vertebrados.
También se le llama: Fisura Longitudinal.
El Cerebro Controla:
-El Respirar
-El Poder Comer
-El Dormir
-La Percepción
-La Memoria
-El Tomar Decisiones
-La Inteligencia
-Las Emociones
-La Espiritualidad
-La Creatividad
-El Oír
-En realidad, lo controla todo.

¿Sabían? ¿Cuándo uno muere, lo último que se pierde es el oído? Esto ocurre porque el cerebro se mantiene activo por un promedio de 5 a 7 minutos después de que el corazón para de funcionar.
La corteza auditiva primaria o A1 es la región del cerebro humano responsable del procesamiento de la información auditiva.

En conclusión, el cerebro es nuestra máquina principal que dirige todo nuestro cuerpo.
¿Qué es lo que fluye de nuestro corazón? Jesús señaló la condición caída de nuestros corazones; esto es lo que se encuentra en nosotros.
¿Y cómo limpiar nuestro corazón? El aceptar a Jesús como Salvador es lo único que limpia nuestro corazón, ya que el Espíritu Santo morará en nosotros.
Marcos 7:21-23
Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
Aquí el Señor nos enseña lo que contamina al hombre: Nuestro mayor problema no es externo sino interno; tenemos que limpiar nuestras mentes para tener una vida gloriosa con el Señor.

Martin Lutero dijo esta frase:
“No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que hagan nidos sobre ella”.
“Esta frase es ideal para llevar una vida cristiana, pues aunque haya pensamientos que constantemente pasen por nuestra mente y no podamos evitar, sí está en nuestras manos evitar ponerlos en práctica, y eso es lo más importante.”
El enemigo nos pone cosas en nuestras mentes y quiere que nosotros obedezcamos para llevarnos al abismo. Recuerden, no lo pone en el corazón, lo pone en nuestras mentes, para que actuemos, ya que el cerebro es el responsable de nuestras acciones.
Para que una persona sea salva, entonces, el corazón debe ser cambiado. Esto solo pasa por el poder de Dios en respuesta a la fe.
Romanos 10:10
Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
El Libro de los Salmos nos dice que el Señor nos puede crear un corazón nuevo dentro de nosotros:
Salmos 51:10
Crea en mí, oh, Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Ezequiel 36:26
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
Él promete “vivificar el corazón de los quebrantados”.
Isaías 57:15
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
La obra de Dios de crear un nuevo corazón dentro de nosotros implica probar nuestros corazones:
Salmos 17:3
Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; he resuelto que mi boca no haga transgresión.
Deuteronomio 8:2
Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.
El Señor llena nuestros corazones con nuevas ideas, nueva sabiduría y nuevos deseos:
Nehemías 7:5
Entonces puso Dios en mi corazón que reuniese a los nobles y oficiales y al pueblo, para que fuesen empadronados según sus genealogías. Y hallé el libro de la genealogía de los que habían subido antes, y encontré en él escrito así:
1 Reyes 10:24
Toda la tierra procuraba ver la cara de Salomón, para oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón.
2 Corintios 8:16
Pero gracias a Dios que puso en el corazón de Tito la misma solicitud por vosotros.
En conclusión, cuando las Escrituras nos habla del corazón nos está mostrando una forma poética y simple de entender, enseñándonos que tenemos que mantener nuestros corazones/mentes puras, ya que es el centro de nuestro ser.
En los versículos posteriores veremos cómo el Señor enfatiza cada parte de nuestro cuerpo para que no caigamos en pecado manteniéndonos limpios de él.

Proverbios 4:20-27
Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal.
En conclusión, en la cosmovisión bíblica, no había una separación tan clara entre “mente” (razón) y “corazón” (sentimientos), como solemos hacer hoy, influenciados por la filosofía griega y la ciencia moderna. Para ellos, el corazón era donde uno piensa, razona, recuerda, decide y también siente.
Hoy entendemos que la mente (el cerebro) procesa los pensamientos, pero el lenguaje bíblico usaba “corazón” como símbolo de la persona interior, el núcleo desde el cual brotan pensamientos, emociones y decisiones.
“Cuando leemos las Escrituras, vemos que muchas veces se utiliza la palabra corazón. Esto fue así porque, en aquel tiempo, era la forma más clara para que la gente pudiera comprender la verdad de Dios, de acuerdo a su nivel de entendimiento. Sin embargo, también encontramos que en varios pasajes el Señor une corazón y mente, mostrándonos que son sinónimos en Su Palabra. Él, que nos formó y conoce cada órgano de nuestro cuerpo, sabe perfectamente la diferencia entre ellos. Pero lo que realmente quiere enseñarnos es que tanto nuestros pensamientos como nuestras emociones y decisiones deben rendirse a Él.”
Glorias y Alabanzas Al Dios De Israel, El Eterno y Soberano Nuestro. Maranata.


En verdad es muy interesante, todo lo que se dice del corazón, y como centro del amor, podemos entender, El gran corazón de Dios; Recuerdo un día que mi hermano mayor sufrió de un accidente y mi madre decía corazón de Dios cuídalo Dios es amor, y debemos buscarle cada día para sentir ese gran AMOR.
Es maravilloso ver cómo el Señor lo hace todo perfecto.
Maranata