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Maria O. Dorsey 05-07-2022
La frase “La Higuera, Señal para los Últimos Días” hace referencia a una parábola bíblica que interpreta la aparición de hojas en la higuera como señal de la cercanía del fin de los tiempos y la segunda venida de Cristo. En este contexto, la higuera simboliza al pueblo de Israel, y su renacimiento en 1948 se considera una señal profética.

Explicación Detallada:
La Parábola De La Higuera:
En el Evangelio de Mateo 24:32-36, Jesús utiliza la parábola de la higuera para ilustrar la cercanía del fin de los tiempos. Dice que cuando la higuera brota, se sabe que el verano está cerca, y de manera similar, cuando se cumplan las señales que Él menciona, se sabrá que Su venida está cerca.

Israel Como La Higuera:
Muchos estudiosos de la Biblia interpretan que la higuera en la parábola representa a Israel. La restauración del Estado de Israel en 1948, después de siglos de exilio, se considera un cumplimiento de esta profecía, ya que la higuera comenzó a “echar hojas”.

Señales De Los Últimos Días:
La parábola de la higuera se relaciona con otras señales que Jesús menciona en el mismo pasaje, como guerras, rumores de guerras y otros eventos.

La Importancia De La Preparación:
La enseñanza de la higuera no solo indica la cercanía del fin, sino que también insta a la preparación espiritual. Los creyentes deben estar atentos y velar, listos para la venida de Cristo.

Advertencia Sobre Falsos Mesías:
Jesús advierte sobre la aparición de falsos profetas y mesías que engañarán a muchos, por lo que es crucial discernir y no dejarse confundir por señales falsas.
La Generación Que Verá El Cumplimiento:
Algunas interpretaciones de la parábola sugieren que la generación que vio el renacimiento de Israel en 1948 será la misma que presenciará el cumplimiento de las señales y la venida de Cristo.
Jeremías 30:3-5
Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán. Estas, pues, son las palabras que habló Jehová acerca de Israel y de Judá. Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz.
Ezequiel 36:28
Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.

El Tiempo De La Segunda Venida:
Aunque se señalan estas señales, Jesús también enfatiza que el día y la hora de Su venida son desconocidos para todos, excepto para Dios Padre.

Mateo 24:32-34
De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
En cuanto a la palabra “generación”, en griego puede significar “raza” y referirse a la nación de Israel. También puede hacer referencia a la generación que esté viviendo en el tiempo del cumplimiento de las profecías.
Se calcula que una generación abarca un período de 40 años y realmente, los eventos predichos en esta sección ocurrirían en un plazo más breve.
Mi impresión es que la palabra “generación” puede referirse a cualquiera de las dos opciones, aunque yo prefiero la interpretación relacionada con la conservación de la raza judía.
En el Antiguo Testamento puede verse que ni personajes como Amán (según el libro de Ester) ni el Faraón (como relata el libro del Éxodo) pudieron destruir a los judíos. Tampoco pudo Hitler en el siglo pasado. Ningún dictador de nuestro tiempo sería capaz de exterminarlos, pues Dios ya se ocuparía de evitar su eliminación.
Mateo 24:35-36
“El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán. Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre.“
Aunque el cielo y la tierra pasarán, según las Escrituras habrá un nuevo cielo y una nueva tierra. Pero Él no cambiará Su Palabra, que permanecerá por la eternidad. Y aunque los que vivan en ese período sepan que estos tiempos se aproximan, no sabrán en qué día ni en qué hora sucederá lo que se ha predicho. Esta información solo es conocida por el Padre, y Cristo hablaba desde la condición de su conocimiento humano; no desde la posición de su divina omnisciencia.
En nuestra época, muchos han intentado predecir con exactitud el momento del retorno de Cristo, pero siempre han fallado, pues no son más que falsos profetas. Y así será también en el futuro: algunos tratarán de conocer el día y la hora, pero nadie podrá saberlo.
Sigamos leyendo la comparación con los días de Noé.

Mateo 24:36
Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre.
Mateo 24:37-39
“Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Pues, así como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos; así será la venida del Hijo del Hombre.”

Aquí se afirma que Cristo vendrá en una época similar a la situación existente en los tiempos de Noé. Aquellos días se caracterizaron por una gran inmoralidad.

El libro del Génesis 6:5-6 describe a los seres humanos de aquel tiempo diciendo:
Genesis 6:5-6
Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.
Nuestro Señor solamente menciona que estaban comiendo y bebiendo. ¿Había algo malo en ello? No. En la primera carta a los Corintios nos dice:
1 Corintios 10:31
Sí, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.
Aquí se nos dice que cualquier cosa que hagamos, ya sea que comamos o bebamos, que lo hagamos todo para la gloria de Dios. Sin embargo, la gente del tiempo de Noé no estaba comiendo y bebiendo precisamente para la gloria de Dios. De hecho, estaban viviendo como si Dios no existiese.

En nuestros días, hay muchísimas personas que reciben una, dos o incluso tres comidas al día, provistas por Dios, y jamás se les ha ocurrido expresarle su gratitud; mientras tanto, millones de otros mueren de hambre.
En los días venideros descritos en este pasaje, la humanidad estará a las puertas de la venida de Cristo, pero actuará como si tal suceso nunca fuera a suceder.
De igual manera, en tiempos de Noé la gente se casaba. El Señor, por supuesto, no estaba diciendo que hubiera algo malo en ello; lo que subraya es que estaban rechazando y no ocupándose de lo espiritual, solo lo carnal, sin oír el llamado de Dios que por medio de Noé les había hecho.
Ellos siguieron adelante con sus planes de boda hasta el mismo día en que entró Noé en el arca. Vivían como si Dios no existiera: no creyeron que Él los juzgaría, despreciaron la advertencia del diluvio que era inminente y no lo comprendieron hasta que las aguas llegaron y los arrastraron a todos. Así será también en la venida del Señor.

Mateo 16:1—4
Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Más él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡más las señales de los tiempos no podéis! La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.

Israel vino a ser nación el 14 de mayo de 1948.
Lucas 21:25-27
Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Mateo 24:40-41
Entonces estarán dos en el campo; uno será llevado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en el molino; una será llevada y la otra será dejada.”
Acabamos de recordar los días de Noé. ¿Quiénes se quedaron en aquel tiempo? Los que perecieron en el diluvio. Estas palabras ilustran la manera en que se quedarán en esta tierra, por medio de un juicio, aquellos que no van a entrar en el reino.

Mateo 24:42
“Por tanto, velad, porque no sabéis en qué día vuestro Señor viene.”
La palabra clave aquí es “velar” y “vigilar”, y tiene un significado bastante diferente a la actitud de velar y vigilar que experimenta el hijo de Dios, que está esperando que el Señor le lleve de esta tierra, porque en la actualidad nosotros tenemos una esperanza consoladora. Pero en ese día futuro, los seres humanos velarán y vigilarán con temor y ansiedad.
Hoy, esperamos y deseamos con ansia que Él venga. En el futuro, velarán con inquietud y preocupación ante su retorno. Hay muchas formas de esperar en esta vida. Una cosa es esperar el momento de crisis y el desenlace de una grave enfermedad de un ser querido. Y otra muy diferente, esperar con impaciencia e ilusión la llegada del ser querido a quien tanto hemos echado de menos.
Lo que hizo el Señor en este momento del discurso de los Olivos fue presentar parábolas o alegorías para explicar e ilustrar las actitudes de las personas ante Su venida, y lo que sucederá cuando Él venga.
Mateo 24:43—51
“Pero comprended esto: si el dueño de la casa hubiera sabido a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, hubiera estado alerta y no hubiera permitido que entrara en su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su señor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así. De cierto os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes. Pero si aquel siervo es malo, y dice en su corazón: Mi señor tardará; y empieza a golpear a sus consiervos, y come y bebe con los que se emborrachan, vendrá el señor de aquel siervo el día que no lo espera, y a una hora que no sabe y lo azotará severamente y le asignará un lugar con los hipócritas; allí será el llanto y el crujir de dientes.”
Aquí encontramos un principio aplicable a todas las épocas. Tú y yo deberíamos vivir a la luz de la realidad de que algún día nos encontraremos ante la presencia de Cristo. Observa que no he dicho “ante la venida” de Cristo sino “ante la presencia” de Cristo. Sea que Cristo venga dentro de 100 años, o de 1000, tú y yo nos hallaremos algún día ante Su presencia.

Tanto si eres salvo o perdido, te encontrarás frente a Él. Si eres salvo, tendrás que presentarle un informe de tu vida para ver si recibes una recompensa. Si estás perdido, estarás ante Él para ser juzgado. Por lo tanto, cada persona debería vivir su vida a la luz de esta realidad, que algún día deberá estar ante la misma presencia del Señor. Esta verdad constituye el gran énfasis del Discurso del Monte de los Olivos.
En consecuencia, este discurso tiene importantes aplicaciones para nosotros en la hora actual, aunque haya también una interpretación específica para la gente que viva en el tiempo de la venida del Señor a la tierra como Rey.

Apocalipsis 21:1
Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.
Glorias y Alabanzas al Dios de Israel, el Eterno y Soberano Nuestro. Maranata. “Nuestro Creador Viene Pronto”.

