
Mensaje De Audio En Español
Audio Message in English
Maria Dorsey 📖 Gabriela Ramie 02-09-2023
El Señor nos da libre albedrío porque Él quiere que el ser humano decida y elabore sus decisiones por cuenta propia, si quiere ser fiel a su Palabra o desobediente, sabiendo que hay repercusiones según la decisión tomada.
El libre albedrío es uno de los mayores regalos que Dios concedió al ser humano. Desde el principio, Dios no creó personas programadas para obedecerle automáticamente, sino seres capaces de pensar, razonar, amar y tomar decisiones. El Señor desea una relación genuina con nosotros, y el verdadero amor solo puede existir cuando existe la libertad de elegir. Una obediencia forzada no sería amor, sino obligación.
Desde el Jardín del Edén, Dios permitió que Adán y Eva tomaran una decisión. Les dio un mandamiento claro, pero también la libertad de obedecerlo o desobedecerlo (Génesis 2:16-17).
Ellos eligieron desobedecer y esa decisión trajo consecuencias para toda la humanidad. Este acontecimiento demuestra que Dios no elimina nuestra capacidad de escoger, aunque conozca de antemano cuál será nuestra decisión.
El Señor nos da libre albedrío porque quiere que cada ser humano decida por cuenta propia si será fiel a Su Palabra o si vivirá en desobediencia, sabiendo que toda decisión trae consecuencias. Dios nunca obliga a nadie a seguirle; Él invita, llama, exhorta y advierte, pero deja que cada persona responda libremente a Su llamado.
Moisés expresó esta verdad al pueblo de Israel antes de entrar en la Tierra Prometida:
Deuteronomio 30:19-20.
A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.
Un claro ejemplo de que Dios conoce el futuro sin anular el libre albedrío lo encontramos en Judas Iscariote. Jesús sabía desde el principio que Judas lo traicionaría, pues dijo: “¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?” (Juan 6:70-71).
Más adelante, durante la última cena, Jesús volvió a anunciar su traición (Juan 13:21-27).

Ese pasaje se encuentra en Juan 13:27. Después de que Judas recibió el bocado, Jesús le dijo:
Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.”
— Juan 13: 27
Sin embargo, en ningún momento obligó a Judas a cometer ese acto. Judas actuó por su propia voluntad y fue responsable de su decisión. Este ejemplo demuestra que el conocimiento perfecto de Dios no elimina la libertad humana; Dios puede conocer de antemano nuestras decisiones sin ser el causante de ellas.
Observe que Dios presenta dos caminos, pero también dice: “escoge”. La elección pertenece al ser humano, aunque Dios deja claro cuál es el camino que conduce a la vida.
A lo largo de toda la Biblia encontramos el mismo principio. Josué desafió al pueblo diciendo:
“Escoged hoy a quién sirváis” (Josué 24:15).
El profeta Elías preguntó al pueblo: “¿Hasta cuándo claudicaréis entre dos pensamientos?” (1 Reyes 18:21).
Jesús mismo invitó a las personas a seguirle, pero nunca las obligó (Mateo 16:24).
Incluso cuando muchos discípulos dejaron de seguirlo, Él permitió que se marcharan y preguntó a los doce si también querían irse (Juan 6:66-69).
Dios respeta la decisión humana, aunque no siempre apruebe lo que el hombre elige.
El libre albedrío también explica por qué existe el pecado en el mundo. Dios no creó el mal; creó seres con la capacidad de escoger. Tanto Satanás como la humanidad utilizaron esa libertad para rebelarse contra Dios. La responsabilidad del pecado recae sobre quienes decidieron desobedecer, no sobre Dios, quien siempre ha mostrado el camino de la justicia.
Sin embargo, la libertad no significa ausencia de responsabilidad. Cada decisión produce un resultado. La Biblia enseña claramente:
“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” — Gálatas 6:7.
Dios nos permite elegir nuestras acciones, pero no podemos elegir las consecuencias de ellas. La obediencia trae bendición, mientras que el pecado conduce a la separación de Dios, a la disciplina y, si no hay arrepentimiento, a la condenación eterna.
Algunos piensan que, si Dios conoce el futuro, entonces nuestras decisiones no son reales. Sin embargo, la omnisciencia de Dios no elimina nuestra libertad. Que Dios sepa lo que vamos a hacer no significa que Él nos obligue a hacerlo. Su conocimiento perfecto no causa nuestras decisiones; simplemente las conoce desde la eternidad.
El mayor ejemplo del respeto de Dios por el libre albedrío se encuentra en Jesucristo. Él murió por todos y ofrece la salvación gratuitamente, pero no obliga a nadie a recibirla. Cada persona debe decidir si acepta o rechaza el evangelio.

Jesús declaró:
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20.
Observe que Cristo llama, pero la puerta debe ser abierta por quien está del otro lado. Dios no fuerza la entrada; espera una respuesta voluntaria.
Reflexión Final:
Dios nos dio libre albedrío porque desea hijos que le amen de corazón y no por obligación. Cada día ponemos en práctica ese regalo mediante las decisiones que tomamos. Podemos obedecer Su voluntad o seguir nuestros propios caminos. La elección es nuestra, pero las consecuencias también.
Por eso, el consejo de Moisés sigue siendo tan vigente hoy como hace miles de años:
“Escoge, pues, la vida.” Deuteronomio 30:19.
Que cada uno de nosotros elija caminar con Dios, obedecer Su Palabra y confiar en Cristo, porque solo en Él encontramos la verdadera libertad, la vida eterna y la paz que el mundo jamás podrá ofrecer.
Glorias y alabanzas al Dios de Israel, el Eterno y soberano nuestro. ¡Maranata! “Amén; sí, ven, Señor Jesús.” — Apocalipsis 22:20.

Muy cierto fuimos creado con libre alberdrio, nosotros escogemos la vida o muerte , la maldición o la bendición, no estamos atado a ningún reglamento pero muy cierto tenemos el espíritu Santo guía y faro de nuestras vidas.
Dios nos creo libre alberdrio para q escogueramos vida o muerte y maldición y bendición pero es muy importante escuchar el espíritu santo pues es faro y guía de nosotros los cristianos
Somos hechura suya; a imagen y semejanza del Creador, nos ha hecho libres y con una capacidad de entender el Bien y el mal; al final de nuestras vidas arreglaremos cuenta con Él, cuando los libros y El Libro de la Vida sean abiertos, entonces la calificación la da Él, sin excusas alguna. Él decide donde pasaremos la Eternidad. Procuremos estar inscritos en El Libro de la Vida.
Pues su sacrificio hecho por nosotros nos lleva a desearle y por amor, hacer su voluntad y andar en sus caminos para Salvación y Alcazar Vida Eterna.