¿Qué Es La “Biblia Gay” (Queen James Bible)? ¿Se Puede Cambiar La Palabra De Dios? What Is the “Gay Bible” (Queen James Bible)? Can The Word of God Be Changed?

Mensaje De Audio En Español

Audio Message in English

Maria Dorsey 📖 Gabriela Ramie 07-24-2026

En los últimos años ha surgido una versión de la Biblia conocida como la Queen James Bible (QJB), publicada por primera vez en el año 2012. Sus editores la presentan como una traducción destinada a eliminar lo que consideran una interpretación homofóbica de ciertos pasajes bíblicos. El nombre “Queen James” es un juego de palabras con la King James Version (KJV) y hace referencia, según sus autores, a los rumores históricos sobre la posible bisexualidad del rey Jacobo I de Inglaterra, quien autorizó la traducción de la Biblia King James en 1611.

La Queen James Bible no es una nueva traducción realizada a partir de los manuscritos hebreos y griegos originales. En realidad, toma como base la King James Version y modifica un grupo de versículos relacionados con la conducta homosexual. Sus editores afirman que estos pasajes han sido mal traducidos durante siglos y que desean ofrecer una versión “libre de prejuicios”. Sin embargo, la mayoría de los estudiosos del hebreo y del griego bíblico consideran que estas modificaciones no están respaldadas por la evidencia lingüística ni por el contexto histórico.

¿Qué versículos fueron modificados?

Los propios editores reconocen que cambiaron solamente ocho pasajes principales.

1. Biblia tradicional.

Génesis 19:5 (Sodoma)

Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.”

La Biblia, interpretando todo el contexto (Ezequiel 16:49-50; Judas 7), entiende que los hombres de Sodoma pretendían cometer una violación homosexual.

Queen James Bible:

La QJB intenta presentar el pecado de Sodoma únicamente como violencia, abuso o falta de hospitalidad, minimizando el aspecto sexual del relato.

2. Biblia tradicional:

Levítico 18:22.

“No te echarás con varón como con mujer; es abominación.”

La QJB modifica la interpretación para limitar la prohibición únicamente a prácticas idolátricas o abusivas, no a toda relación homosexual.

3. Biblia tradicional:

Levítico 20:13.

“Si alguno se ayuntare con varón como con mujer…”

La Queen James Bible vuelve a reinterpretar el texto para restringirlo a ciertos contextos específicos.

4. Romanos 1:26-27.

Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

Pablo describe relaciones sexuales entre personas del mismo sexo como consecuencia del rechazo del conocimiento de Dios.

La Queen James Bible introduce cambios en la redacción para presentar el pasaje como una condena exclusiva de prácticas relacionadas con idolatría o prostitución ritual.

5. Biblia tradicional:

1 Corintios 6:9-10.

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

La Queen James Bible cambia el significado de los términos griegos malakoi y arsenokoitai, afirmando que se refieren únicamente a explotación sexual, prostitución o abuso.

Sin embargo, la mayoría de los lexicógrafos griegos entiende que Pablo está describiendo conductas homosexuales en general, además de otras prácticas pecaminosas.

6. 1 Timoteo 1:9-11.

Conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas,  para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado.

La lista de pecados incluye a los arsenokoitai.

La Queen James Bible vuelve a reinterpretar esta palabra como abuso sexual en lugar de relaciones homosexuales.

7. Biblia tradicional:

Judas 7.

Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales, de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

La Queen James Bible modifica el sentido para eliminar cualquier referencia a la homosexualidad.

8. Otros cambios menores.

También se realizaron notas y modificaciones en algunos encabezados y referencias cruzadas para favorecer la interpretación adoptada por sus editores.

¿Realmente fueron errores de traducción?

La mayoría de los especialistas en hebreo y griego responde que no.

Durante casi dos mil años, traductores de distintas lenguas, denominaciones cristianas y épocas históricas han entendido estos pasajes de manera muy similar.

Además, la Septuaginta (traducción griega del Antiguo Testamento), la Vulgata Latina, las antiguas traducciones siríacas, las Biblias protestantes, las Biblias católicas y las Biblias ortodoxas coinciden, con pequeñas diferencias de estilo, en el sentido general de estos textos.

La Queen James Bible no presenta nuevos manuscritos antiguos que justifiquen sus cambios; más bien propone una reinterpretación basada en una postura teológica contemporánea.

¿Qué dice la Biblia acerca de cambiar la Palabra de Dios?

Las Escrituras contienen numerosas advertencias contra añadir, quitar o alterar el mensaje revelado por Dios.

Deuteronomio 4:2.

“No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno.”

Deuteronomio 12:32.

“Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.”

Proverbios 30:5-6.

“Toda palabra de Dios es limpia… No añadas a sus palabras, para que no te reprenda y seas hallado mentiroso.”

La homosexualidad y la inmoralidad sexual no son fenómenos exclusivos de nuestra época. La historia demuestra que estas prácticas existían desde la antigüedad. Los frescos hallados en Pompeya, por ejemplo, reflejan una sociedad donde diversas conductas sexuales eran exhibidas públicamente. No las presentamos aquí por respeto a nuestros lectores, pero constituyen un testimonio histórico del nivel de depravación moral que podía alcanzar una cultura.

De manera similar, el relato de Sodoma muestra una sociedad profundamente corrompida. Cuando los habitantes de la ciudad exigieron que Lot les entregara a sus visitantes para abusar de ellos (Génesis 19:4–5), la gravedad de la situación quedó evidenciada por la desesperada e incorrecta propuesta de Lot de ofrecer a sus hijas (Génesis 19:8). Este pasaje no aprueba la respuesta de Lot; más bien, revela cuán profunda era la corrupción moral que caracterizaba a Sodoma.

Apocalipsis 22:18-19.

“Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro; y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida…”

Aunque este pasaje se refiere directamente al libro de Apocalipsis, muchos cristianos consideran que expresa un principio aplicable al respeto por toda la revelación inspirada.

¿Significa esto que ninguna traducción puede actualizar el lenguaje?

No, traducir no es lo mismo que cambiar el mensaje. Todas las traducciones responsables intentan expresar fielmente el significado del texto original en un idioma moderno. Por ejemplo, reemplazar palabras antiguas por equivalentes actuales es parte del trabajo normal de traducción.

Lo que resulta problemático es modificar deliberadamente el sentido del texto para que se ajuste a una ideología, una corriente cultural o una posición doctrinal, en lugar de dejar que el texto hable por sí mismo.

Reflexión Final:

La Queen James Bible representa un intento moderno de reinterpretar varios pasajes relacionados con la conducta homosexual. Sus editores sostienen que corrigen errores de traducción; sin embargo, la gran mayoría de los especialistas en lenguas bíblicas y las principales tradiciones cristianas consideran que esos cambios no están respaldados por los manuscritos originales, sino por una reinterpretación motivada por una postura teológica contemporánea.

Como creyentes, nuestro llamado no es adaptar la Palabra de Dios a la cultura, sino permitir que la Palabra de Dios transforme nuestras vidas. Las Escrituras advierten repetidamente que no debemos añadir ni quitar a la revelación divina, sino recibirla con reverencia, estudiarla cuidadosamente y obedecerla con humildad.

La Biblia no fue escrita para aprobar el pecado humano, sino para confrontarlo y conducirnos al arrepentimiento. Si una persona se siente ofendida por lo que las Escrituras enseñan acerca de la homosexualidad, entonces, por la misma lógica, también habría que eliminar los pasajes que condenan la mentira, el homicidio, el adulterio, el robo, la idolatría, la avaricia y muchos otros pecados. Sin embargo, Dios no hace distinción entre los pecados para acomodarse a las preferencias de cada persona.

Pensemos en un ejemplo sencillo. Estamos en la escuela o en nuestro trabajo y no nos gustan algunas de las reglas establecidas. ¿Qué hacemos? ¿Dejamos de ir a la escuela? ¿Renunciamos al trabajo simplemente porque no estamos de acuerdo con las normas? Claro que no. Si queremos permanecer allí, debemos respetar las reglas, nos gusten o no. Las reglas existen para mantener el orden, la disciplina y el buen funcionamiento de una institución.

De la misma manera, Dios, como Creador y Soberano del universo, ha establecido Sus mandamientos. El hecho de que una persona no esté de acuerdo con ellos no significa que pueda cambiarlos. No somos nosotros quienes debemos adaptar la Palabra de Dios a nuestras preferencias; somos nosotros quienes debemos conformar nuestra vida a la voluntad de Dios.

Como dice la Escritura:

“No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella…” (Deuteronomio 4:2).

En cambio, los mandamientos de Dios proceden del Dios eterno y perfecto.

Si respetamos las reglas establecidas por autoridades humanas, con mayor razón debemos respetar la Palabra del Dios Todopoderoso, quien es el Juez de toda la tierra.

Vivimos en una sociedad gobernada por leyes. Cuando un ciudadano no está de acuerdo con una ley, eso no significa que la ley deje de existir o que pueda modificarla a su conveniencia. Es el ciudadano quien debe decidir si la obedecerá o afrontará las consecuencias establecidas por la autoridad. De manera semejante, Dios es el Legislador Supremo. Él estableció Sus mandamientos y no cambian según la cultura, las opiniones o las tendencias de cada generación.

La Biblia no llama al creyente a adaptar la Palabra de Dios a su estilo de vida; llama al ser humano a transformar su vida conforme a la voluntad de Dios.

Como dijo el profeta Isaías:

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.” (Isaías 55:8).

Ningún ser humano comparecerá un día ante Dios para juzgar Sus mandamientos; será Dios quien juzgue a toda la humanidad con perfecta justicia (Romanos 14:10-12; Apocalipsis 20:11-15). Por eso, en lugar de intentar cambiar las Escrituras para que se ajusten a nuestros deseos, debemos permitir que las Escrituras cambien nuestro corazón.

La Palabra de Dios permanece para siempre. Nuestra responsabilidad no es corregir al Autor de la Biblia, sino escuchar Su voz, obedecer Sus mandamientos y confiar en que Él, como Creador y Juez de toda la tierra, siempre hace lo que es justo.

“Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él; alumbrando los ojos de vuestro entendimiento…” Efesios 1:17-18.

Versículo para concluir:

Isaías 40:8
“Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”

Romanos 1:25. Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

“No cambiemos los roles. Dios es el Soberano, no nosotros. Nuestra responsabilidad no consiste en modificar Su Palabra para acomodarla a nuestros deseos, sino en someternos humildemente a Su perfecta voluntad.”

Glorias y alabanzas al Dios de Israel, el Eterno y soberano nuestro. ¡Maranata! “Amén; sí, ven, Señor Jesús.” — Apocalipsis 22:20.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *