
Mensaje De Audio En Español
Audio Message in English
Maria Dorsey 📖 Gabriela Ramie 01-07-2023
Uno de los versículos más extraordinarios de toda la Biblia se encuentra en Job 19:25-27, donde, en medio del mayor sufrimiento de su vida, Job pronunció estas palabras:
«Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí.» (Job 19:25-27, Reina-Valera 1960).

Estas palabras fueron pronunciadas cuando Job había perdido prácticamente todo. Había perdido sus hijos, sus riquezas, su salud y hasta el apoyo de quienes lo rodeaban. Su cuerpo estaba cubierto de dolorosas llagas; su esposa le había dicho que maldijera a Dios y muriera, y sus amigos, en lugar de consolarlo, lo acusaban de haber cometido algún pecado oculto. Humanamente hablando, Job no tenía ninguna razón para mantener la esperanza.
Sin embargo, en medio de aquella oscuridad, hizo una de las declaraciones de fe más poderosas registradas en las Escrituras: «Yo sé que mi Redentor vive.» No dijo: “Creo” o “Espero”; dijo: “Yo sé.” Era una certeza absoluta. Aunque no entendía por qué Dios permitía su sufrimiento, estaba convencido de que Dios no lo había abandonado.

Job Vindicado: Dios restaura la vida de Job.
La palabra “Redentor” proviene del término hebreo Goel, que describía al familiar cercano encargado de rescatar a un pariente de la esclavitud, recuperar una herencia perdida o hacer justicia por un miembro de la familia. Job utilizó este término para expresar que Dios mismo sería quien lo defendería y vindicaría.
Desde la perspectiva del Nuevo Testamento, muchos cristianos ven en esta declaración una maravillosa anticipación de Jesucristo, quien es el Redentor definitivo de la humanidad.
Cuando Job dijo «al fin se levantará sobre el polvo», estaba proclamando que Dios tendría la última palabra. Aunque él muriera y su cuerpo volviera al polvo, su Redentor aparecería para hacer justicia. Era una afirmación de esperanza que iba mucho más allá de esta vida presente.
Aún más impresionante es su declaración: «Después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios.» Estas palabras reflejan una extraordinaria esperanza en la vida futura.
Job entendía que la muerte no sería el final. Esperaba contemplar personalmente a Dios, una verdad que armoniza con la enseñanza bíblica sobre la resurrección de los justos y la vida eterna.
Este pasaje nos enseña que la verdadera fe no depende de las circunstancias. La fe de Job no descansaba en sus riquezas, en su salud ni en las respuestas que deseaba recibir, sino en el carácter de Dios. Aun cuando todo parecía perdido, sabía que Dios seguía vivo, seguía siendo justo y finalmente lo vindicaría.
La declaración de Job continúa siendo una fuente de esperanza para todos los creyentes.
Nos recuerda que, aunque atravesemos pruebas difíciles, nuestro Redentor vive. Jesucristo venció la muerte mediante su resurrección y prometió vida eterna a todos los que creen en Él.
Así como Job esperó con confianza el día en que vería a Dios, los cristianos también esperan el regreso de Cristo y la resurrección prometida.
La gran lección de este pasaje es que la esperanza del creyente no está en las circunstancias presentes, sino en un Redentor vivo.
Todo lo que poseemos en este mundo puede desaparecer, pero nuestra confianza en Dios permanece firme. Como Job, podemos declarar con plena certeza: “Yo sé que mi Redentor vive.” Esa esperanza sostiene al creyente en medio del sufrimiento y le recuerda que, al final, Dios siempre tendrá la última palabra.
Glorias y alabanzas al Dios de Israel, el Eterno y soberano nuestro. Maranata.
