“Jefté (Juez de Israel) Hizo Un Juramento Que Le Pesó Grandemente” “Jephthah (Judge of Israel) Made a Vow He Deeply Regretted”

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Maria Dorsey 📖 Gabriela Ramie 03-31-2023

La historia de Jefté se encuentra principalmente en Jueces 10–12. Fue uno de los jueces que Dios utilizó para librar a Israel de sus enemigos. Sin embargo, su vida también contiene uno de los episodios más difíciles y debatidos del libro de Jueces: el voto que hizo antes de salir a combatir contra los amonitas. Su historia nos enseña acerca de la fe, el valor de cumplir nuestra palabra y especialmente, el peligro de hacer promesas precipitadas delante de Dios.

¿Quién Era Jefté?

Jefté era un galaadita y un hombre valiente, pero tuvo una vida familiar difícil. La Biblia dice que era hijo de Galaad y de una mujer ramera. Los otros hijos de Galaad lo rechazaron y lo expulsaron para que no recibiera herencia con ellos.

Jueces 11:1-2:
“Jefté galaadita era esforzado y valeroso; era hijo de una mujer ramera, y el padre de Jefté era Galaad.”

Después de ser rechazado, Jefté huyó a la tierra de Tob, donde se reunieron con él otros hombres. Sin embargo, cuando los amonitas hicieron guerra contra Israel, los ancianos de Galaad fueron precisamente a buscar al hombre que anteriormente habían rechazado. Reconocieron que necesitaban a Jefté como jefe militar.

Jefté aceptó regresar bajo la condición de que, si Dios le daba la victoria, él sería reconocido como cabeza de Galaad.

Jefté Intentó Resolver El Conflicto Pacíficamente:

Antes de comenzar la batalla, Jefté no atacó inmediatamente. Primero envió mensajeros al rey de los amonitas para preguntarle por qué estaba peleando contra Israel.

El rey de Amón afirmó que Israel había tomado sus tierras cuando salió de Egipto. Jefté respondió haciendo un detallado recuento histórico de lo sucedido y explicó que Israel no había tomado aquellas tierras de los amonitas, sino que las había conquistado de Sehón, rey de los amorreos.

Esto demuestra que Jefté no solamente era un guerrero. También conocía la historia de Israel e intentó resolver el conflicto mediante el diálogo antes de recurrir a la guerra.

El Espíritu De Jehová Vino Sobre Jefté:

Cuando el rey de Amón rechazó las palabras de Jefté, llegó el momento de la batalla. Entonces ocurrió algo muy importante:

Jueces 11:29:
“Y el Espíritu de Jehová vino sobre Jefté…”

Esto ocurrió antes de que Jefté hiciera su famoso voto. Dios ya estaba obrando por medio de él. Por lo tanto, el texto no dice que Jefté necesitara hacer un voto para conseguir que Dios estuviera de su lado.

El Voto Precipitado De Jefté:

Antes de entrar en batalla, Jefté hizo un voto:

Jueces 11:30-31:
“Y Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos, cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto.”

Estas palabras cambiarían profundamente su vida.

Jefté estaba intentando asegurar mediante un voto algo que Dios ya estaba dispuesto a concederle. El Espíritu de Jehová ya había venido sobre él. La Escritura no dice que Dios le ordenara hacer ese voto.

Esta es una de las grandes advertencias de su historia: no debemos hacer promesas impulsivas a Dios tratando de negociar con Él.

Dios Le Dio La Victoria:

Jefté salió a combatir contra los amonitas y obtuvo una gran victoria.

Jueces 11:32:
“Y fue Jefté hacia los hijos de Amón para pelear contra ellos; y Jehová los entregó en su mano.”

La victoria fue extensa. Israel derrotó a los amonitas y estos fueron sometidos.

Pero cuando Jefté regresó a su casa, la alegría de la victoria se convirtió inmediatamente en dolor.

Su Única Hija Salió A Recibirlo:

Cuando Jefté llegó a Mizpa, la primera persona que salió de su casa para recibirlo fue su hija.

Ella salió celebrando la victoria de su padre con panderos y danzas.

Jueces 11:34:
“Entonces volvió Jefté a Mizpa, a su casa; y he aquí su hija que salía a recibirle con panderos y danzas, y ella era sola, su hija única; no tenía fuera de ella hijo ni hija.”

La Biblia enfatiza algo particularmente doloroso: era su única hija.

Cuando Jefté la vio, rasgó sus vestidos y expresó su profunda angustia.

Jueces 11:35:
“Y cuando él la vio, rompió sus vestidos, diciendo: ¡Ay, hija mía! en verdad me has abatido, y tú misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he dado palabra a Jehová, y no podré retractarme.”

Aquello que había pronunciado apresuradamente ahora le pesaba enormemente.

¿Sacrificó Jefté Literalmente A Su Hija?

Este es el punto más debatido de la historia. Existen principalmente dos interpretaciones.

Una interpretación sostiene que Jefté cumplió literalmente el voto ofreciendo a su hija como sacrificio. Quienes sostienen esta posición señalan que Jueces 11:39 dice que Jefté “hizo de ella conforme al voto que había hecho”.

Sin embargo, existe otra interpretación según la cual la hija de Jefté fue dedicada permanentemente al servicio de Dios y permaneció virgen, sin casarse ni tener hijos. Esta interpretación presta especial atención a que el relato enfatiza repetidamente su virginidad.

La hija pidió:

Jueces 11:37:
“Déjame por dos meses que vaya y descienda por los montes, y llore mi virginidad, yo y mis compañeras.”

Y después de mencionar el cumplimiento del voto, la Biblia añade:

Jueces 11:39:
“Y ella nunca conoció varón.”

Por eso algunos entienden que el gran sacrificio para Jefté consistió en entregar a su única hija a una vida de virginidad, terminando así su descendencia familiar.

El texto ha sido interpretado de ambas maneras durante siglos, por lo que debemos tener cuidado de no afirmar más de lo que el pasaje permite demostrar con absoluta certeza.

Dios Nunca Le Ordenó A Jefté Sacrificar A Su Hija:

Independientemente de cuál interpretación se adopte, algo debe quedar muy claro: Dios nunca le pidió a Jefté que hiciera semejante voto.

Además, la ley condenaba los sacrificios humanos.

Deuteronomio 12:31:
“Porque toda cosa abominable que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aún a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses.”

Por lo tanto, si Jefté efectivamente sacrificó literalmente a su hija, aquello no puede interpretarse como una orden o aprobación de Dios. La Biblia muchas veces registra lo que las personas hicieron sin presentar sus acciones como ejemplos que debamos imitar.

Una Advertencia Sobre Los Juramentos:

Mucho antes de Jefté, la Ley ya advertía acerca de hacer votos delante de Dios.

Deuteronomio 23:21:
Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti.

Pero inmediatamente añade algo muy importante:

Deuteronomio 23:22:
“Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado.”

En otras palabras, nadie está obligado a hacer un voto.

Siglos después, Salomón expresaría un principio semejante:

Eclesiastés 5:5:
“Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.”

El problema de Jefté comenzó cuando pronunció una promesa sin conocer las consecuencias que aquellas palabras traerían.

Jesús También Advirtió Sobre Los Juramentos:

Jesús enseñó que nuestras palabras deben caracterizarse por la verdad y la sencillez:

Mateo 5:37:
Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede

El creyente no necesita negociar con Dios diciendo: “Señor, si haces esto por mí, entonces yo haré aquello por ti.” Nuestra obediencia a Dios debe proceder de nuestra fe, amor y reverencia hacia Él, no de negociaciones impulsivas.

¿Qué Podemos Aprender De Jefté?

La historia de Jefté nos deja varias enseñanzas importantes. Dios puede utilizar incluso a una persona que ha sido rechazada por otros. Jefté fue expulsado por sus hermanos, pero posteriormente se convirtió en libertador y juez de Israel.

También aprendemos que la fe no elimina la necesidad de sabiduría. Una persona puede confiar en Dios y aun así cometer errores graves mediante decisiones precipitadas.

Sobre todo, debemos aprender a controlar nuestras palabras. Una frase pronunciada en pocos segundos puede producir consecuencias que duren toda una vida.

Jefté consiguió una gran victoria militar, pero regresó de la batalla para enfrentarse con el dolor producido por sus propias palabras.

Jefté También Es Recordado Por Su Fe:

A pesar de este episodio doloroso, el Nuevo Testamento incluye a Jefté entre personas recordadas por su fe.

Hebreos 11:32:
¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas.

Esto nos recuerda algo importante: la Biblia presenta a sus personajes con sus victorias y también con sus errores. Jefté fue un hombre utilizado por Dios para liberar a Israel, pero su historia también quedó registrada como una poderosa advertencia acerca de las consecuencias de hablar precipitadamente.

Reflexión Final:

Jefté ganó la batalla contra los amonitas, pero su victoria quedó marcada por un juramento que le produjo profundo dolor.

Dios ya había puesto Su Espíritu sobre Jefté antes de que hiciera aquel voto. No necesitaba negociar con Dios para obtener Su ayuda.

Su historia nos enseña a pensar cuidadosamente antes de hacer promesas, especialmente cuando invocamos el nombre de Dios. La fe verdadera no consiste en ofrecerle a Dios algo a cambio de Su favor, sino en confiar en Él y obedecer Su Palabra.

Antes de hacer una promesa, debemos recordar la experiencia de Jefté: es mucho más fácil pronunciar unas palabras que vivir con sus consecuencias.

Versículos Principales:

Jueces 11:1-40; Deuteronomio 12:31; Deuteronomio 23:21-23; Eclesiastés 5:4-5;  Mateo 5:33-37; Hebreos 11:32.

Glorias y alabanzas al Dios de Israel, el Eterno y soberano nuestro. ¡Maranata! “Amén; sí, ven, Señor Jesús.” — Apocalipsis 22:20.

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