“El Enfrentamiento De Elías Con Los Profetas De Baal” “Elijah’s Confrontation With The Prophets of Baal”

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Maria Dorsey 📖 Gabriela Ramie 12-24-2022

El relato del enfrentamiento entre Elías y los profetas de Baal es uno de los episodios más impactantes del Antiguo Testamento. En una época en que el pueblo de Israel se había apartado de Dios y seguía al dios pagano Baal, el profeta Elías desafió a los falsos profetas a una prueba decisiva en el monte Carmelo. Propuso que cada parte preparara un altar con un sacrificio, pero sin encender fuego, y que invocara a su dios para que respondiera con fuego desde el cielo. Los profetas de Baal clamaron durante horas, danzaron y se hirieron a sí mismos, pero no hubo respuesta. Entonces Elías reconstruyó el altar del Señor, lo empapó con agua para hacer aún más evidente el milagro y oró con fe. De inmediato, descendió fuego del cielo que consumió el sacrificio, la leña, las piedras e incluso el agua. Al presenciar esto, el pueblo reconoció el poder del verdadero Dios y se volvió a Él. Este relato simboliza la lucha entre la fe verdadera y la idolatría, mostrando que la confianza en Dios prevalece sobre cualquier engaño o falsedad.

1 Reyes 18:20-22,25-29,31-40.

Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel y reunió a los profetas en el monte Carmelo. Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; más de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres. Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: Escogeos un buey, y preparadlo vosotros primero, pues que sois los más; e invocad el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo. Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo:¡Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle. Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos.Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase. Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido dada palabra de Jehová diciendo, Israel será tu nombre, edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano. Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos y lo puso sobre la leña. Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez, de manera que el agua corría alrededor del altar, y también se había llenado de agua la zanja. Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh, Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios! Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló.

Glorias y alabanzas al Dios de Israel, el Eterno y soberano nuestro. Maranata.

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